Sabemos que hay un montón de familias que organizan sus viajes juntos para aprovechar las vacaciones y, ¿qué mejor opción que cambiar el aburrido viaje al pueblo por un Safari viendo leones?
Aquí os traemos los que, en la opinión de la Agencia de Viajes Ensueño, son los mejores destinos para llevar a los más peques.
Parque Nacional Kruger, Sudáfrica.
En primer lugar nos hemos decantado por este destino porque cuenta con una media de 1,25 millones de visitantes al año y permite ver en libertad a distintos animales como cebras, leones, bueyes, elefantes africanos, suricatas, hipopótamos, búfalos, leopardos, rinocerontes, cuervos, cocodrilos y guepardos, entre otras especies. Cuenta con una superficie de 19.485 km².





Cataratas Victoria, Zimbabue
Este destino es bastante emocionante también debido a las imponentes Cataratas Victoria, situadas en la frontera de Zambia y Zimbabue, constituyen un salto de agua del río Zambeze.
También se pueden contratar safaris en esa zona, sin embargo lo inigualable y emocionante es volar en helicóptero para ver de forma panorámica las cataratas desde las nubes.



Las pirámides de Egipto, Guiza
Dejando un poco de lado los destinos turísticos naturales, no queda otro lugar que el Antiguo Egipto y sus impresionantes construcciones realizadas por la mano de miles de hombres. Muy recomendado para fanáticos de la historia.
Estas estructuras se construyeron inicialmente como criptas reales para los faraones en el año 2700 a.C, con bloques de piedra revestidos de caliza. Las más famosas son las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos levantadas en la llanura de Giza, por orden de estos faraones.


El Valle de los Reyes, Luxor.
Otro destino para los amantes de la Historia Antigua. El Valle de los Reyes es una necrópolis del antiguo Egipto en las cercanías de Luxor, donde se encuentran las tumbas de la mayoría de faraones del Imperio Nuevo (dinastías XVIII, XIX y XX), así como de la reina Hatshepsut.
Popularmente era conocido por los egipcios como Ta-sekhet-ma’at (Gran Campo) debido a que se creía que al morir se llegaba a la Duat (una especie de limbo) donde se aguardaba al Juicio de Osiris. Este juicio consistía en pesar en una balanza el corazón del difunto con la pluma de la diosa Maat (símbolo de la Verdad y la Justicia Universal). Si el resultado era bueno, el alma del difunto se juntaba de nuevo con su cuerpo para poder descansar eternamente en el Campo de Juncos.


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